Texto libre…Tiempo para escribir

diferencias mexico y alemania

En esta sección, se estarán presentando escritos que no tengan relación con la ciencia, pero que de alguna manera aporten algo al lector. Así que comenzamos con el primero sobre algunas diferencias entre México y Alemania, lugar donde viví por más de 6 años.


10 Cosas distintas entre México y Alemania

No es lo mismo salir de paseo por unos días a un lugar, sabiendo que regresarás a tu espacio nuevamente, que irte a estudiar/trabajar a otro país. Sales con las ganas de conocer gente, de conocer tu nueva universidad, tu nuevo trabajo, tu nuevo espacio. Creo que no nos detenemos en pensar TODO lo que conlleva mudarse, irte de tu país para llegar a otro que, en el mejor de los casos, también hablan tu idioma. Digo, no me malinterpreten, no quiero sonar como que no es bueno salir o no me fue satisfactorio haber estado en otro lugar. No, no es así. Realmente para mí ha sido la mejor experiencia que he vivido hasta ahora. Llena de aprendizajes, de retos, verdaderos retos. Sin embargo, son los pequeños detalles que a veces nos hacen entrar en shock. Por ello, comenzaré por escribir las 10 cosas que noté muy diferentes cuando recién llegamos a Alemania.


1.- El Baño. Sí, así como lo leen. El baño fue mi primer “shock”. ¿Por qué? ¡¡¡¡Porque no hay bote de basura!!!! Los papeles que usas, sea para lo que sea, los puedes echar sin mayor problema al inodoro, tirar del agua y listo. Además, los rollos de papel están más gruesos y cada cuadro está más largo.


2.- El Transporte. Recuerdo mi primer viaje en “bus”. Cuando llegamos a la ciudad donde vivimos cerca de 7 años, era una noche lluviosa, fresca, otoñal. Nos instalamos en el dormitorio y salimos a tomar el bus para que nos llevara a la Uni, en donde podríamos hablar por teléfono con nuestros familiares para avisar que llegamos bien. Recuerdo la apuración de mi esposo al decirme: “El bus pasa a las 8:59 pm, debemos darnos prisa”. Yo, viéndolo a la cara, solo sonreí, pero me apuré. Salimos corriendo a la parada. Ahí, llegaba el bus. Sí, ¡a las 8:59 pm! ¡Ni un minuto más, ni un minuto menos! ¡Wow! Pero eso no fue todo. Yo, acostumbrada a los microbuses de mi pequeña ciudad, esos que hacen paradas en donde sea, no me esperaba que el bus en el que me subí, tenía un sistema de pantalla donde podías ver la siguiente parada, una voz que te la anunciaba y un botón que con presionarlo hacía que el bus, tranquilamente parara en la parada indicada. Todo el bus tenía sistemas neumáticos, subía y bajaba las llantas para permitir la subida y bajada del pasaje. Y todos muy puntuales, siguiendo un horario al pie de la letra.


3.- La Puntualidad. Así es. Todos tenemos la idea de que los alemanes son puntuales. Pues déjenme decirles que, efectivamente, son puntuales y lo que le sigue. Lo noté en los buses, lo noté en las clases, lo noté en las tiendas… Cuando fue mi primer día de alemán, la maestra nos dijo que si las clases empezaban a determinada hora, deberíamos estar justo a esa hora, sin llegar tarde, pues eso era considerado una falta de respeto al tiempo de los profesores. Y sí… Un día recibí una gran regañada de parte de un Doctorante. Yo estaba en la Maestría y tenía una cita con él a las 3:00 pm. Ví los horarios de los buses que pasaban por casa y me dí cuenta que uno pasaba a las 2:25 pm, llegando a mi destino a las 2:50 pm. Decidí tomar ese, finalmente tenía 10 minutos de “colchón”. Sin embargo, por esas fechas estaban arreglando un puente por el que cruzaba el bus. Así que debimos esperar un rato. Finalmente llegué a mi parada final a las 3:01 pm. Corrí y corrí, recordando la recomendación de mi maestra de alemán y llegué con el doctorante hasta las 3:08 pm. Como era de esperarse, el doctorante estaba furioso. Me dijo (viendo su reloj): “Son las 3:08 pm, quedamos a las 3:00 pm”. Yo, solo me quedé ahí, agitada, sin decir nada. Cuando pude articular palabra, fue para pedirle una disculpa y pedir que me diera otra cita. El doctorante me dijo: “De una vez acabemos con esto” y estuvimos cerca de una hora con mil y un preguntas sobre los ejercicios de la Maestría.

 

4.- Zapatos…¡fuera! Sí, para entrar a cualquier casa, debes de quitarte los zapatos y andar descalzo. Esto es porque los zapatos pueden tener tierra, nieve, arena en la suela. Si los dejamos fuera, el anfitrión no tendrá que limpiar lo que los zapatos vayan dejando.


5.- Golpeteo en las mesas. En Alemania, tienen la costumbre que cuando terminan las clases, debes dar golpecitos en las mesas en señal de que ha terminado una clase y has quedado contento con lo que aprendiste. Bueno, esto último es solo como una idea utópica, porque realmente que entiendas a la primera una clase de maestría en un idioma que no es el tuyo, está medio difícil. Pero es así. Debes dar golpes.


6.- Pizarrones. Y siguiendo con lo de las clases, también otra cosa que me sorprendió fue la forma en cómo limpian los pizarrones. Normalmente son pizarrones muy largos y de los verdes. Si es un salón grande, son 4 pizarrones, dos en un lado y dos en el otro. Cuando están repletos de información, usan esponjas gruesas que son mojadas en una cubeta con agua. Comienzan a borrar todo y luego usan un limpia vidrios para eliminar el exceso de agua. Diferente a lo acostumbrado, ¿no? Al menos, algo diferente de donde estudié la licenciatura.


7.- Mascotas en Restaurantes. En la gran mayoría de los Restaurantes, puedes llevar a tu mascota. Y es que sus mascotas están súper cuidadas y limpias. Parecen de peluche.

 

8.- Misas. Desde el primer domingo que estuvimos en Alemania, fuimos a Misa. Ahí, además de escuchar y tratar de entender o de ir siguiendo la Misa en otro idioma, una de las cosas que me llamó mucho la atención fue la hora de la Comunión. En México, normalmente los Sacerdotes o Ministros la dan en la boca directamente. Allá, la dan en la mano. Sin embargo, nunca logré acostumbrarme. Para mí el tocar la hostia con la mano me da la sensación de que estoy ensuciando el Sacramento, así que a mí me la daban en la boca.

 

Otra cosa, es la cantidad de veces que nos hincamos durante la ceremonia religiosa. Al principio solo iba siguiendo a la multitud, luego ya fui entendiendo más cada una de las veces que debíamos hincarnos y el por qué.

 

Uy, y la parte que más me gustaba y disfrutaba, era ¡el cantar! Sí. Había libros hasta atrás de las butacas para que cada quien tomara uno y fuera siguiendo los cantos. Estos cantos iban siendo encontrados gracias a los números que proyectaban en la pared. Así por ejemplo si debíamos cantar el Aleluya, se proyectaba el número de canto correspondiente a ésta y los participantes buscábamos en nuestro libro e íbamos siguiendo al coro. ¡A veces los cantos eran en latín! Y algunas veces, eran en inglés. Cuando eso sucedía la Misa era más alegre por el tipo de coro que iba, ya que ese coro llevaba batería.


9.- Calefacción en todos lados. Como Alemania tiene un clima muy frío casi todo el año, en todos los cuartos de la casa (sala, cocina, baño, recámara) hay calefacción. Dicha calefacción es como una especie de puerta de cortina (de esas de los negocios) en forma horizontal. Tiene una perilla que se le mueve de acuerdo a la intensidad que uno quiera tener. En verano suelen apagarla desde un punto en común a los departamentos, a menos que durante éste esté haciendo mucho frío. En los buses también hay calefacción. En los negocios. Prácticamente en todos lados, oh sí, excepto en la calle :).


10.- Horarios de las tiendas. Esto fue un gran problema. Especialmente los domingos. ¿Por qué? Porque de Lunes a Sábado las tiendas cierran a las 6 pm y los Domingos permanece todo cerrado. Así que si hay que comprar material, despensa, etc, debe ser antes del Domingo!


Estas solo son algunas cosas distintas entre mi querido México y mi linda Alemania. Más sobre mi experiencia en ese maravilloso país, en otro momento. Solo me queda decirles: Schönen Tag noch! ¡Que tengan lindo día!

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